Objetos de todo tipo y uso, que ordenadamente se acumulan en un lateral, dejan no mucho espacio a las funciones propias del mueble que los acoge. Aun así, le imprimen una personalidad especial y constituyen la clave para que el dueño y usuario de este escritorio encuentre el confort propio de estar entre sus cosas.
Resultante de lo que muchos podrían tener en algún lugar de su casa, un grupo de fotografías se apilan en una balda destinada, en principio a exponer decorativamente laminas o cuadros, fotos bonitas que resulta inevitable no exhibir... Un cordel y unas pinzas son el soporte que complementa este sistema de exponer recuerdos y recordatorios, tantos que colonizan finalmente la repisa de una ventana, ventana sin ropajes, que constituye en sí misma un elemento decorativo del nivel de una obra de arte.
via: Lovelylife

